El haiku: revelación a través de la intuición
El haiku: revelación a través de la intuición
Rasgos del haiku en la tradición japonesa
Por Lidia E. Caraballo
El haiku, como otras formas del arte japonés, parte del principio de que lo racional anula la creatividad pura, y por tanto, impide que el artista entre en contacto con la fuente de lo Desconocido, la fuente de myō (algo que esta más allá del pensamiento analítico). ¿Puede el arte occidental encarnar o adoptar tal principio de austeridad creativa? En Occidente, especialmente en la tradición hispánica, ¿puede el poeta de haiku desprenderse del discurso lógico, librarse del concepto utilitario... puede el artista apreciar la totalidad sin escisión y transcribirla en el momento esencial de iluminación del que el haiku es mera expresión?
Los primeros poetas mexicanos que escribieron haikus pertenecieron a una generación preocupada en exceso por el esteticismo, sus versos se advierten premeditados (es evidente el dejo del parnasianismo, del que es eco el modernismo), y aunque pretender desentrañar los mensajes que subyacen en los paisajes (y en este caso, tienden al simbolismo), su estética no concuerda con la estética japonesa, y en especial con el acervo filosófico del cual el haiku es un mero exponente.
Al tratar de definir los rasgos característicos del haiku notamos que en Occidente este no ha llegado a alcanzar la riqueza y relevancia que tiene en Japón, aunque el interés por esta forma poética aumenta, el haiku a través de la historia ha pasado por períodos de oro y otros de vulgarización. La creciente aureola de novedad que lo ha hecho tan atractivo para muchos poetas puede representar otro período de vulgarización, sobre todo al ser empleado por creadores en una cultura donde la individualidad es tan importante y la intelectualidad prevalece sobre la intuición. Es muy difícil encontrar elementos del budismo Zen en los autores hispanos, lo que los aleja de la fuente original y le da características propias al haiku en esta parte del mundo.
El haiku clásico es una apreciación directa de un acontecimiento, a menudo trivial, que el poeta espiritualiza dándole una trascendencia universal. Su origen es remoto, durante el siglo XIV surgió una nueva forma de poema colectivo que tuvo una gran aceptación: el renga. El poema clásico japonés tenía 31 sílabas, era denominado waka o tanka y poseía dos estrofas, una de 3 líneas y otra de dos. En los "haikai no renga" (verso enlazado) un participante componía las tres primeras líneas del poema (5-7-5 sílabas) y otro continuaba con las dos líneas restantes (7-7 sílabas) y así sucesivamente. Las tres primeras líneas, desprendidas del waka, se denominaron haiku, palabra proveniente de haikai y hokku (Paz, 127) ; el primer poeta en usar este término fue Masaoka Shiki (1867-1902). Con sus 17 sílabas (5 + 7 + 5) el haiku es la forma poética más breve de la poesía. En su aspecto formal se caracteriza por el predominio de la sintaxis nominal, los verbos se usan a menudo sin flexiones temporales y personales, casi siempre adolecen de adjetivos y prescinden del uso de metáforas, aunque en ocasiones se advierte el uso de la prosopopeya, o personificación de los fenómenos de la naturaleza, en mi opinión este tipo de metáfora, cuando aparece, es una expresión de la marcada comunión del poeta con la naturaleza, su uso es más irreflexivo en los poetas japoneses ya que no pretende ornamentar el poema. Octavio Paz señala también la división formal del Haiku en dos componentes: uno inactivo de ubicación temporal y espacial del poema (estación, día o atardecer, o de presentación de elementos como un insecto, una flor, etc.), el otro componente, según Paz, es activo e inesperado. La percepción poética surge del choque entre estos dos elementos (129).
La mayoría de los autores que he consultado coinciden en citar a tres grandes maestros del haiku. Matsuo Basho (siglo XVII) tiene el mérito histórico de haber elevado el haikai al rango de arte, rescatándolo del estancamiento en el que estaba sumido por las escuelas poéticas más liberales; tras un cierto decaimiento de la influencia de Bashoo, el haiku se hace popular. Yosa Buson (1716-1783) eleva de nuevo el haiku a las más altas cúspides poéticas. Buson, que también era pintor, propone un estilo que es observación pura de la naturaleza, es el llamado estilo descriptivo. Después aparece Kobayashi Issa (1762-1826) quien sobresale por su amor por todo lo creado, incluyendo las criaturas más insignificantes, reconociéndose a sí mismo en la naturaleza que retrata.
Basho ha sido considerado el gran maestro del haiku ya que le da un tono diferente, el haiku con Basho pasa de ser un entretenimiento de la corte a proyectar "una anotación rápida, verdadera recreación, de un momento privilegiado; exclamación poética, caligrafía, pintura y escuela de meditación, todo junto" (Paz, 128).
El haiku se concentra en el instante que abarca la totalidad, o como lo llama Octavio Paz, "la abolición del instante" (128). Esto se debe a que la escritura de haikus está influenciada por la espiritualidad del budismo Zen. El budismo en Japón a su vez se nutrió del Taoísmo y el Confucianismo chino. El primero proclama que el Tao es el gran vacío, pero a la vez, el gran origen de todo, el Tao mora en todos los seres, incluyendo a los objetos inanimados; para apreciar el Tao se debe crear un vacío en el alma a través de la no-reflexión y el no-pensamiento. Advertimos la influencia de estos preceptos taoístas en el haiku por la presencia de paradojas que reflejan la intención del poeta de armonizar los contrarios para revelar el Todo, además en la desaparición del "yo" poético. El Confucianismo, por su parte, proporciona una ética que influye en el haiku, la idea de Confucio de que los hombres están hechos para el camino se puede apreciar en la vida ascética, de comunión con la naturaleza y de constantes viajes de algunos haikistas japoneses, también se aprecia en la sencillez expresiva y en la concisión de estos poemas breves.
Entre los aspectos más importantes del carácter, la cultura y la estética japonesa están:
Aware: nostalgia ante lo efímero de las cosas
Mono-no-aware: sensibilidad por las cosas, por lo ínfimo y lo vulnerable, habilidad de expresar el mundo natural sin intermediación alguna (Fleitas)
Kokoro: Paz lo traduce como corazón, pero deja saber que incluye un estado intermedio entre el pensamiento y el mundo de los sentidos
La indeterminación: muestra la precariedad de la vida
En el haiku se evidencian estos valores estéticos en rasgos tales como su carácter paradójico, en esta poesía tan escueta usualmente encontramos una afirmación que parece absurda, aunque en esencia sea verdadera. Esta contradicción interna, que casi siempre se resuelve con un silencio abarcador, meditativo, parte de la imposibilidad del lenguaje de expresar la convivencia de los contrarios (frío - calor, día - noche, etc.) y por tanto, en su intento de abarcar al Todo, expone la dualidad. La convivencia de condiciones aparentemente contradictorias es muy difícil de exponer en tan limitado número de versos. En su ensayo "Una pura actualidad del siempre: el Haiku", Ana Pérez Cañamares expresa que el haiku:
Narrando un acontecimiento nimio, da cuenta de la gran rueda de cambios y transformaciones. Se ocupa del cambio y la permanencia, de la semejanza y el contraste, aspirando a resolverlos en el Todo. Expresa lo casi inexpresable.
En otros casos, el haiku se torna meramente descriptivo y el elemento paradójico se pierde, como ocurre en algunos haikus de Buson donde se nos revela, con palabras muy simples, la relación intrínseca entre el hombre y la realidad eterna, casi siempre incluyendo una palabra que se refiere a la estación del año, en este caso la garza se relaciona con el verano:
Viento del atardecer.
Se ondula el agua
alrededor de la garza.
Otra característica relevante del haiku en la literatura japonesa es que el poeta no trata sólo de expresar un estado de comunión con la naturaleza sino que pretende exponer la ilusión de la escisión, o sea, el poeta, el lector y el instante que revela el poema están separados sólo ilusoriamente, el haiku actúa como una iluminación instantánea que revela la unidad de los tres. Un ejemplo de esta peculiaridad poética que definió el estilo del gran maestro Basho, la encontramos en el famoso haiku:
Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua.
Basho consigue el milagro de hacer confluir lo eterno (el agua del viejo estanque) con lo instantáneo y mutable (el salto de la rana) y en el ruido del agua se concentra todo el sonido del universo; se ha especulado que en el universo todo objeto o forma tiene su propio sonido dependiendo de su vibración. Basho parece captar el sonido de ese instante y hacerlo trascender hasta revelarnos la gran sinfonía del universo. Toda la obra de Basho está desprovista de presunción e intelectualismo; sus mejores haikus se insertan en la famosa "Oku no Hosomichi" ("La estrecha senda de Oku") obra que fue producto de una peregrinación cuyo objetivo parece haber sido la superación espiritual. Octavio Paz en La tradición del Haiku lo describió no sólo como un diario de viaje sino también "una lección de desprendimiento" y nos dice que "el proverbio europeo es falso; viajar no es "morir un poco" sino ejercitarse en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir." (Paz)
El haiku es una expresión del gusto japonés por lo sobrio. La austeridad es inherente a las tradiciones niponas centenarias como son la ceremonia del té, los jardines, los bonsáis, el arreglo de flores (ikebana), la caligrafía y las artes tradicionales (pintura, música, teatro, etc.). La austeridad es una cualidad Zen que se expresa en la intención de eliminar el deseo y el egocentrismo (quizás el término más apropiado para definir este sentimiento es el que utiliza Paz: desprendimiento). Al comprender la mutabilidad de las cosas, el poeta busca una vida simple en la soledad y el silencio, en este sentido la vida de Basho es un modelo de austeridad para los poetas japoneses.
Otro rasgo característico del Haiku es la indeterminación. Todo en el Haiku despliega este sentimiento que se desprende de lo efímero e indefinible y del conocimiento de que el mundo es un ente mutable. Este contenido casi metafísico es difícil de encontrar en los haikus occidentales. En este haiku de Basho, por ejemplo, se percibe una constante en el arte japonés, que Octavio Paz llama "voluntario inacabamiento... conciencia de la precariedad de la existencia, conciencia de quien se sabe suspendido entre un abismo y otro" (Paz):
La rama seca
Un cuervo
Otoño-anochecer.
Para los occidentales puede resultar difícil apreciar esta poesía brevísima, y hasta puede llegar a parecer irrelevante y falta de valor poético debido a su sencillez expresiva y al escaso uso de recursos retóricos, esto se debe a que el haiku pretende revelar el objeto tal como es, sin disfraces, sin usar ambigüedades, símiles o imágenes rebuscadas, en una palabra: sin subjetivar la realidad. El poeta en el instante del satori (que en este caso es de carácter artístico) descubre la unicidad que subyace detrás de la entelequia del mundo.
Para la estética Occidental, en contraposición con la estética oriental, existe la tendencia a considerar literatura sólo las obras en las que predomine una función estética determinada (Wellek, 30). Me pregunto si el haiku, cuyo valor estético es muy diferente y está henchido de un alcance espiritual y ascético que lo convierten en un "arte no intelectual, siempre concreto y antiliterario" (Paz, 129), puede ser considerado, bajo esta óptica, como "literatura". Al menos en su esencia el haiku no busca más que captar un instante tal como es y hacerlo trascender sin enfatizar en el aspecto subjetivo (el yo ficticio o dramático: las emociones del autor), y por tanto, rechazando las imágenes poéticas, lo cual, concuerda con lo que más adelante afirma Wellek: los aspectos poéticos que son considerados al valorar una obra se suscriben muchas veces al uso de imágenes poéticas pero "las imágenes no son esenciales a la representación fantástica ni, por tanto, a gran parte de la literatura" (32). El Haiku se aparta de la poesía como la conocemos en occidente y esto se debe a su búsqueda de una objetividad extrema. Según R. H. Blyth, el poeta tiene que buscar como expresar lo que vio y no puede hacer esto con explicaciones ni sentimentalismo (66).
Una de las grandes diferencias de la literatura oriental, en especial la poesía, al compararla con la occidental, es que esta última tiene, según Wellek, como núcleo central los géneros literarios lírica, épica y el drama (30). En contraste, los aspectos líricos y dramáticos en el haiku son casi nulos, y aún mucho más el épico ya que esta poesía se concentra en lo cotidiano e insignificante, como nos dice Paz:
En una forma voluntariamente antiheroica, la poesía de Basho nos llama a una aventura verdaderamente importante: la de perdernos en lo cotidiano para encontrar lo maravilloso...lo maravilloso es nuestra verdad humana. (133)
El "yo poético" tiende a desaparecer en la contemplación introspectiva de la naturaleza; esto responde al criterio estético japonés de hosomi o sutileza, en el cual el poeta se vacía de su ego, de su yo, para identificarse con la naturaleza (Rodríguez-Izquierdo); en vez de darle vida a sus propias emociones en la naturaleza, busca desprenderse de ellas para lograr captar lo que le rodea tal como es. Un ejemplo que menciona Rodríguez-Izquierdo es el siguiente haiku de Issa en el cual el poeta se identifica con las moscas:
Ya que me voy,
podéis jugar a amaros,
moscas de mi ermita.
En la poesía occidental el poeta dramatiza la realidad, se siente separado de ella y el tema de la poesía es muchas veces resultado de este drama de escisión: "Hasta en la lírica subjetiva del "yo", el poeta usa un "yo" ficticio, dramático". (Wellek, 31). Basho dijo que "aprender quiere decir unirse a las cosas y sentir la íntima naturaleza de esas cosas" (Pérez Cañamares), lo cual es muy diferente a hacer decir a la naturaleza desde nuestras ideas preconcebidas. En el siguiente haiku de Basho podemos apreciar este desprendimiento o ausencia del "yo" en la descripción del paisaje, al mismo tiempo que la entrañable comunión con la naturaleza:
Lluvia de mayo.
Corre velozmente
el río Mogami.
Contrastando con la serenidad del yo poético en Basho y los principales autores del haiku clásico japonés, casi todos los autores occidentales que he leído, conservan un gusto por la imagen trabajada y otros recursos poéticos arraigados a sus tradiciones literarias. Teniendo en cuenta que en literatura ha llovido mucho desde los tiempos clásicos, faltaría ahora un estudio de esta forma mínima en nuestras literaturas.
Obras citadas:
Paz, Octavio. "Tres momentos de la literatura japonesa." Las peras del olmo. Mexico: Editorial Seix Barral, 1985. 107-134.
Fleitas, Carlos. "Haiku: el camino de la sensibilidad." El rincón del Haiku. http://www.alu.us.es/l/luicorvas/principal.htm.
Pérez Cañamares, Ana. "Una pura actualidad del siempre: el Haiku." El rincón del Haiku. http://www.alu.us.es/l/luicorvas/principal.htm.
Haijin. Antología del jaiku. Traductores Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto. Madrid: Ediciones Hiparión, 1996.
Paz, Octavio. "La tradición del Haiku." Cambridge, 1970. http://terebess.hu/english/haiku/paz.html
Wellek, Rene y Austin Warren. Teoría Literaria. Madrid: Editorial Gredos, Cuarta Edición, 1966.
Blyth, R. H. Haiku. Vol. I. Tokio: Hokuseido, 1949.
Rodríguez-Izquierdo, Fernando. "El haiku como nueva perspectiva." El rincón del Haiku. http://www.alu.us.es/l/luicorvas/principal.htm.
Ceide-Echevarria, Gloria. El haikai en la lírica mexicana. Mexico: Ediciones de Andrea, 1967.
Hernández-Palacios, Esther. "José Juan Tablada: un infractor del hai-kai." Literatura Mexicana. I. 2 (1990): 399.
Suzuki, Daisetz T. Zen and Japanese Culture. Princenton: Princeton University Press, 1993.
Cramer, Mark. "José Juan Tablada and the Haiku tradition." Romance Notes. 16. 2 (1975): 530-535.
García Alba, Pompeya Elvira. "El zen y el haikai en la vida de José Juan Tablada." Texto Crítico, 4:6 (1998 Jan - June), p. 93-101.


Elisa dijo
Muy interesante y completo artículo. Gracias por él y por la referencia al de Ana Pérez Cañamares, a quien conocía como poeta.
9 Junio 2009 | 05:49 PM