Ruinas
Un ruido penetra cada uno de los tentáculos. La criatura se retuerce, eléctrica, penetrada por un aliento que dirige sus movimientos al mismo punto: el centro donde se recrea la luz. No es etérea, pero a veces se hace invisible -a no ser por la lengua que rápida succiona lo que encuentran a su paso para sostenerse. Debido a ese gesto, subsiste, a pesar del torrente que provocan las columnas al caer.
LidiaElena
